
Historia


Año: 1350.
Hora 22:35.
Lugar: París.
Un joven muchacho se despierta en una habitación que no reconoce. Mira a un lado y al otro. Sólo hay un pequeño tablero de ajedrez en medio de la sala. Los colores oscuros, predominan en esa atmósfera tan lúgubre y fría.
En medio del caos, unos aplausos empiezan a resonar por todo el lugar. El muchacho, de no más de 28 años, mira a todos los lados hasta que observa a un joven en lo alto de unas escaleras que siempre habían estado ahí... pero no las había visto hasta ese momento.
- ¿Quién está ahí? ¿Dónde estoy?
Sin embargo, no hay una respuesta clara. Sólo una risa que lejos de asustar, trata de calmar al contrario.
- ¿No te acuerdas de mí, Frank? Me llamo Viktor. ¡Nos conocimos en la boda de tu prima Elisa!
El joven muchacho, que sigue totalmente desorientado, puede recordar el día de la boda... Sin embargo, la borrachera que agarró aquel día, le impide ahora recordar si lo que el tal "Viktor" dice es real o no. Así que no queda otra más que creerle...
- ¡Claro, Viktor! ... ¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar?
Viktor aprovecha entonces para mirar a su alrededor. No es la primera vez que él está en esa sala... pero simula que sí lo es.
- Ni idea. ¡Pero no puede ser un mal sitio si nos dejan alcohol y un ajedrez para jugar!
Frank mira nuevamente todo lo que le rodea. Junto al ajedrez, hay una botella del mejor whisky y dos copas. No duda en echar un poco de esa bebida y ofrecerle uno de los vasos a Viktor que sigue en lo alto de las escaleras. Sin embargo, Viktor rechaza la bebida. Entonces aprovecha para levantar su propia copa demostrándole así al joven Frank que él ya está servido.
- Me temo que pronto tendremos compañía, querido Frank.
- ¿Quién? ¿Van a traer a alguien?
Viktor vuelve a reirse. Niega con la cabeza y mira a un lado de la sala.
- ¿Recuerdas cómo has llegado aquí, Frank?
- No. Lo último que recuerdo es a mi mujer junto a mí. Sosteniendo mi mano con ese imbécil de Eugène mirándonos fijamente. ¡Ni siquiera en ese momento se quitó esa estúpida máscara!
- Es comprensible. ¿No crees?
- No lo creo cuando su propio hermano está d-...
La puerta entonces suena. Alguien viene... En ese momento, Viktor aprovecha para bajar las escaleras y acercarse a Frank.
- Adelante, Demian. Te esperábamos.
- Viktor, Frank... ¡Sabía que os encontraría aquí!
Demian se acerca a los dos varones de la sala y coge la copa que había llenado con anterioridad Frank. Éste se muestra un poco reacio ante la nueva llegada. Sigue mareado y cansado. Aún no se ha recompuesto de su despertar.
- Frank, este es Demian. Me acompañaba el día de la boda de tu prima.
De forma sonriente, Viktor se ha acercado al ajedrez. Ha ladeado el rostro y cogido un caballo que está fuera del tablero... Significado de que el caballo, ya no juega.
- Al parecer, la partida ya estaba empezada. ¿Por qué no la terminamos, Frank? Seguro que así el tiempo pasa más rápido.
- Nunca se me ha dado bien el ajedrez.
- A mí tampoco. Mi hermano me gana muchas veces... Por eso practico tanto como puedo.
Viktor ha cogido un alfil y lo ha movido varias casillas en diagonal. Ha mirado a Frank invitándole a que ahora él mueva alguna figura. Frank, ha dado un sorbo hasta vaciar la copa y se ha acercado al ajedrez. Entonces ha mirado a Demian, que curioso, también se ha acercado a presenciar la partida.
- ¿Me tocan las blancas...? Veamos... El que estaba jugando esta partida, tenía todas las de perder. Es complicado que pueda hacer ahora nada.
- Siempre se puede hacer algo.
Demian suelta una carcajada. Quizá el whisky le haya subido a la cabeza demasiado rápido... quién sabe. La partida sigue desde el punto en el que la habían dejado los jugadores anteriores. Frank mueve una ficha y Viktor rápidamente mueve otra. El silencio se hace en la sala, hasta que finalmente, Frank consigue hacer una jugada que le otorga la victoria.
- Jaque Mate, Viktor.
- Vaya. Supongo que no sólo pierdo contra mi hermano... Sería buen momento para practicar más... o abandonar.
- ¿Siempre has sido tan llorón, Viktor?
Pregunta Demian mientras coloca una mano sobre el hombro de Frank para así felicitarle por su victoria. Entonces mira el reloj. Llevan más de seis horas en esa habitación encerrados.
- Creo que se nos ha hecho un poco tarde a todos. ¿No creéis?
- Sí. Yo debo irme. Gracias por la partida, Viktor. Demian, ha sido un placer conocerte. La próxima vez jugaré contra ti.
Como si conociese el lugar, Frank se ha encaminado a la salida. Demian y Viktor se han quedado solos en la sala. Han empezado a colocar el ajedrez tal y como estaba antes de la partida entre Frank y Viktor.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado, Demian?
- Diez minutos.
- Si hubiesen sido cinco más...
- Si sólo hubiesen sido dos minutos más...
- Tan sólo dos.
- ¿Va a volver pronto?
- Es muy probable. Es la tercera vez que viene esta semana. Se rinde. Pero cuando puede perderlo todo, se arrepiente.
- Nunca es fácil abrazarte, Viktor.
- La gente prefiere tus abrazos, pero la peste es demasiado rápida y agresiva.
El ajedrez ya está listo. Cada pieza en la misma posición en la que estaba. Viktor mira a Demian.
- Me toca.
Ha movido una figura. No ha sido la misma que en la partida de Frank. Ha sonreído a Demian. Por su parte, Demian ha movido otra figura para después comenzar a ponerse la chaqueta y el sombrero.
- La cosa se pone interesante, pero ahora debo irme, Viktor.
- La partida pronto terminará. Por cierto, ¿has pensado ya lo de unirte a mi circo?
- Por ahora no lo haré. No quiero eclipsar tu espectáculo.
Ambos se ríen. Complices, bromistas.
- Me voy ya, Viktor. Hasta la próxima...
- Adiós.... Hermano Sueño.

